Posible revolución en el sector de las piscinas

Posible revolución en el sector de las piscinas

En el siglo XXI ha entrado un juego una manera totalmente diferente de entender la compra de bienes y servicios, potenciada mayormente por una crisis que dejó a muchos países al borde del colapso. Hablamos nada más y nada menos de los famosos servicios compartidos.

Estos servicios aparecieron a finales de la década pasada, con la premisa de compartir servicios clásicos como puede ser el transporte o el alojamiento, a cambio de una pequeña cantidad de dinero, pues el uso compartido que se le daba era totalmente temporal.

De esta manera han surgido empresas como BlaBlaCar, Uber o AirBnb, que son conocidas en todo el mundo y son el mayor ejemplo de servicios compartidos, aunque con algunos matices. Desde su creación estos servicios se han pulido para acabar siendo totalmente necesarios.

Si bien, no han estado exentos de polémica, y si Uber tuvo un gran problema con las licencias VTC que les hicieron salir de Barcelona, AirBnb lo está teniendo con los apartamentos turísticos. Lo que está claro es que este modelo de negocio ha triunfado y se está expandiendo.

Un nuevo modelo de negocio

Ahora que el verano está aquí, mucha gente quiere ir a la piscina para no tener que desplazarse a la playa, o porque esta está muy lejos. Pero esto no es siempre posible, pues tener una piscina no es algo barato, pues el mantenimiento puede ser elevado, y el coste de instalación también lo es, incluso puede haber problemas con las licencias.

Y aquí es donde entra en juego Swimmy, una plataforma de alquiler de piscinas entre particulares que acaba de llegar a España, procedente de Francia, donde nació hace dos años y ya cuenta con 50.000 piscinas alquilables y 30.000 usuarios activos.

Este proyecto, creado por Raphaëlle de Monteynard al borde de una piscina, ya tiene 50 piscinas disponibles y 1.000 usuarios en nuestro país, explica a Traveler.es Alexia O’Mahony, encargada del desarrollo de negocio en España. De momento, estos 50 pedacitos de paraíso están repartidos entre Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, Valencia, Murcia, Málaga y Alicante.

El sistema es sencillo: el propietario de una piscina introduce en la plataforma la información relativa a la misma. A saber: descripción de la piscina y apuntes sobre posibles extras, como si está climatizada, si tiene jardín, si hay tumbonas, ducha, spa, jacuzzi, mesas y sillas, barbacoa, pista de tenis, campo de petanca o de fútbol.

También se proporciona información sobre la cantidad de gente que puede acudir a la piscina, las horas disponibles para el alquiler, si hay acceso a cuarto de baño, si pueden ir niños y si la persona dueña de la piscina estará presente durante el tiempo que dure el alquiler.

Cómo puede afectar este nuevo modelo de negocio

Tal y como hemos visto, esta es una idea muy buena, pues va a permitir que muchas personas puedan disfrutar de una piscina en verano. Y ante ello tenemos ciertos beneficios, y también problemas y repercusiones a diferente escala. Ante todo hay que decir que esto puede ser el comienzo de una revolución para el medio ambiente, ya que puede ahorrarse mucha agua en las zonas donde esta escasea.

El impulso que puede tener el sector de las piscinas puede ser muy bueno, pues si una familia quiere explotar su piscina, y quiere sacar más dinero que el resto, puede mejorar la misma añadiendo ciertos elementos para disfrutar de la piscina todo el año. Esta sería la mejor manera de sacarle el máximo rendimiento a la piscina.

Aquí, los máximos beneficiados serían los especialistas en cubiertas, que son los encargados de crear aislamientos a medida para cada piscina. Un ejemplo de empresa de este estilo es Cupoola, una empresa que crea auténticas soluciones ambientales para generar un entorno único en el que solo hay que preocuparse de disfrutar de tu piscina durante todo el año.

Con respecto a los problemas, estaría principalmente el de la seguridad, pues en las piscinas hay diferentes requisitos que fuerzan a tener un socorrista. También estaría el problema de las reglas de uso de la misma, y también los posibles problemas en el mercado que puede generar estos ingresos que difícilmente van a declararse.