Las redes sociales disparan la demanda de operaciones estéticas

Las redes sociales disparan la demanda de operaciones estéticas

Cambian las costumbres sociales y, con ellas, cambiamos nosotros, evolucionan nuestros gustos y hasta varía nuestra estética. El archiconocido ‘selfie’, epítome del inseguro culto al ego, es el responsable del 25% del incremento de la demanda de cirugía plástica durante los últimos dos años, según estima la Asociación Americana de Cirugía Plástica y Reparadora. A pesar de que el colectivo no establece indicadores concretos al respecto, sí considera que la sobreexposición de los jóvenes a las redes sociales es un detonante clave en el mayor recurso a operaciones estéticas para configurar la propia imagen personal. Es el caso, por ejemplo, de intervenciones como la fototerapia del acné, uno de los procedimientos llevados a cabo por el centro estético de Salamanca de la doctora Rosa Bonal. “La fototerapia con banda estrecha de luz-violeta es una alternativa no invasiva a tratamientos con antibióticos tópicos u orales”, sostiene el doctor Mariano Vélez. “Últimamente, estudios de Stillman y Shalita, así como los de Papageorgiou han observado que el P. acnes produce porfirimas endógenas en su proceso metabólico normal, siendo esta sustancia reactiva a la luz azul y en menor medida a la luz roja, produciendo una reacción fototóxica para la célula bacteriana. Todo ello provocará la destrucción de la misma y con ello la mejora del proceso acnéico inflamatorio”, explica el facultativo a propósito de un remedio revolucionario disponible en esta clínica estética de Salamanca y que, afirma, puede compararse en eficacia a los efectos obtenidos con antibióticos orales, “aunque más rápido y sin los efectos secundarios asociados con fármacos antiacné de administración tópica u oral”.

Siguiendo con esta idea formulada por la Asociación Americana de Cirugía Plástica y Reparadora, el cirujano español Moisés Martín Anaya, en declaraciones a laeye-3-404882-m agencia Europa Press, considera que esta permanente pasarela realizada a través de internet “incrementa los complejos de muchas adolescentes y, por lo tanto, el deseo de realizar el ansiado cambio de apariencia.” No obstante, en muchos casos, entre los que se encuentran estas terapias antiacné, las operaciones no son mero capricho del paciente, sino que responden al intento de erradicar un complejo que, por esta misma predominancia de la imagen en la sociedad, queda todavía más expuesto que en tiempos pasados, trabando sin remedio las oportunidades de relacionarse en sociedad de la persona. De hecho, atendiendo a las cifras facilitadas por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Secpre) el 56 % de las intervenciones a menores consiste en una otoplastia. Es decir, en eliminar las típicas ‘orejas de soplillo’.

Sea como fuere, el informe La realidad de la cirugía estética en España 2014, elaborado por la Secpre por medio de una serie de encuestas a cirujanos plásticos, hospitales y centros sanitarios, muestra que el aumento de pecho sustituye ya a la liposucción como la cirugía estética más demandada en el país, sobre todo en un rango de edad que oscila entre los 18 y los 44 años. Según cifra Miguel Chamoso, presidente de Sepcre, a Europa Press, su incidencia se calcula en alrededor del 25% de las 65.000 operaciones quirúrgicas llevadas a cabo en 2013. Son siete puntos más que la liposucción (18%), segunda en una serie de intervenciones donde otras cirugías focalizadas en el rostro –centro de la belleza humana-, exhiben una gran demanda. Aquí, las más comunes son el estiramiento facial, la blefaroplastia (corrección de los párpados) y la citada otoplastia. De hecho, sumadas en conjunto, su porcentaje es incluso más elevado que el de la liposucción.

Cobra fuerza también entre el sector masculino la práctica de ginecomastias. Esto es, la reducción del tamaño anormal de las glándulas mamarias masculinas y acometida por medio de una mastectomía o una liposucción. Y es que, tal y como indica Martín Anaya, el número de operaciones en pacientes masculinos se mantiene estable a lo largo de los últimos años, todavía inferior al de las mujeres debido a la menor presión que la sociedad contemporánea ejerce sobre su estética personal. Una actitud que, empero, se halla ahora en permanente revisión. 
«La sociedad actual ya no les tolera ese abandono físico y estético que se permitían antiguamente, mientras que las mujeres tenían que estar siempre a la última”, esgrime el cirujano. Así, el control de la barriga prominente, el combate activo de la calvicie y el empleo de lociones y cremas para el cuidado facial tienen cada vez más predicamento entre los hombres españoles.

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