Vigilante de seguridad: una profesión al alza en España

Si algo hay que poner en valor de todo lo que rodea a un negocio, eso es lo que tiene que ver con su seguridad. Sin duda, estamos hablando de una de las aristas que merecen ser consideradas como esenciales. Sin seguridad, está claro que tenemos muchas más posibilidades de vivir en el terreno de la incertidumbre. Y ya sabemos cómo funciona eso y las consecuencias negativas que están relacionadas con ello.

Si algo hay que poner en valor de todo lo que rodea a un negocio, eso es lo que tiene que ver con su seguridad. Sin duda, estamos hablando de una de las aristas que merecen ser consideradas como esenciales. Sin seguridad, está claro que tenemos muchas más posibilidades de vivir en el terreno de la incertidumbre. Y ya sabemos cómo funciona eso y las consecuencias negativas que están relacionadas con ello. La diferencia entre una apuesta por la seguridad o dejar esta de lado puede ser realmente importante y puede dejar una gran cantidad de problemas en nuestro negocio.

La apuesta por la seguridad se ha traducido en una buena cantidad de acciones, entre ellas la que tiene que ver con la incorporación de vigilantes de seguridad para cuando el comercio está cerrado e incluso durante sus horas de apertura. Ni que decir tiene que, en ambos casos, esto nos permite afrontar la jornada laboral con la tranquilidad de saber que no tenemos por qué sufrir ningún tipo de robo o hurto, que son acciones bastante frecuentes en España y que, desde luego, pueden contribuir a arruinar a una empresa si no se toman las medidas oportunas al respecto.

En una noticia que vio la luz en la página web de Forbes se aseguraba que todo lo relativo a la seguridad privada estaba cada vez más presente en nuestra sociedad. Se trata de una cuestión que ha ido ligada de un modo directo a todo lo que tiene que ver con la inseguridad ciudadana, que se traduce también en todo lo relacionado con la inseguridad de los comercios que se encuentran en nuestros pueblos y ciudades. ¿Que es una verdadera lástima que tengamos que recurrir a estas cosas para terminar con la incertidumbre? Cierto. ¿Que hemos tenido elección? Claro que no.

La seguridad privada factura cada día más. O al menos así sucedía durante los años anteriores a la pandemia. Según una noticia que fue publicada en la página web de la agencia de noticias Europa Press, las empresas relacionadas con este negocio consiguieron facturar 4.610 millones de euros en el año 2018, lo cual equivalía a un 6% más que el año anterior. Se trata de datos que ponen de manifiesto lo que ya venimos diciendo: que la importancia que le hemos atribuido a cuidar de la seguridad de nuestro negocio es tremenda y va a seguir creciendo de cara a los próximos años.

Las empresas cada día apuestan más por su seguridad y eso llama la atención de todas aquellas personas que se quieren convertir en vigilantes de seguridad, que ven una oportunidad para desarrollarse en la profesión que les gusta. Los profesionales de Academia Marín nos llevan indicando bastantes años que la demanda en lo que respecta a la formación de vigilantes de seguridad se lleva incrementando de un modo progresivo varios años de manera consecutiva y que, por regla general, cada día es más fácil encontrar trabajo siendo especialista en esta profesión.

España, un país en el que no paran de crecer los robos y hurtos 

Es una dinámica que no para de crecer en los últimos años y con la que tenemos que tener cuidado. Normalmente, han sido los negocios ubicados en las grandes ciudades los que más cuidado han tenido que tener con este tema. Sin embargo, de un tiempo a esta parte también ha crecido de un modo exponencial en España los robos, atracos y hurtos a negocios ubicados en pequeños municipios. Y la verdad es que eso ha provocado que nadie pueda sentirse seguro a día de hoy.

La cantidad de pérdidas que puede asumir un negocio en lo relativo a su seguridad es tremenda si no se pone una solución al respecto. Y ese es el motivo por el cual se ha acrecentando la apuesta por una cuestión como la seguridad. Y ojo, que ya no vale con instalar una simple cámara para identificar a un posible ladrón, sino que también hay que poner todos los medios para cogerlo en el acto. Si nos dedicamos solamente a poner una cámara, habrá que identificar al malhechor una vez que el robo se haya ejecutado y, más tarde, se debe iniciar un proceso judicial por el cual se debe decidir si es culpable o no. En el caso de disponer de un vigilante de seguridad, la capacidad para resolver este problema en el acto crece bastante.

Todo lo que tenga que ver con la seguridad es una inversión que podríamos considerar acertada a más no poder. Y no cabe duda de que ha proporcionado una seguridad impresionante a los comercios, además de haber hecho posible que haya sido reducida la cantidad de robos producidos antes de que ese vigilante de seguridad fuera incorporado. Todo sea por la salud de nuestro negocio y por la propia integridad física de las personas que lo rigen.

 

Artículos relacionados