Porque el mundo es un pañuelo…

Porque el mundo es un pañuelo…

¿Por qué presenté mi proyecto a La Compañía Española de Financiación del Desarrollo, COFIDES, una sociedad mercantil estatal creada en 1988, cuyo objeto es facilitar financiación, a medio y largo plazo, a proyectos privados viables de inversión en el exterior en los que exista interés español, para contribuir, con criterios de rentabilidad, tanto al desarrollo de los países receptores de las inversiones como a la internacionalización de la economía y de las empresas españolas? Sencillamente, porque siempre supe que lo mío sería trabajar para mejorar la vida de las personas y si posible fuera de España. Pues, desde pequeñita me he sentido muy atraída por el continente africano. No sé por qué, pero así es… Odio las injusticias y amo a la gente.

A la vez, estoy muy orgullosa de ser española y adoro a mi país. Con lo cual, y lo más naturalmente del mundo, después de graduarme en Trabajo Social, estuve un tiempo trabajando para los servicios sociales de la ciudad en la que residía. Allí, me topé día tras día con tantas penas, tantas desesperaciones y mal vivir que decidí que debía actuar. No sabía cómo ni dónde exactamente, pero estaba, sin embargo, segura que lo que montase, tarde o temprano, ayudaría al colectivo más vulnerable de cualquier parte del mundo: los niños y las mujeres. La idea fue creciendo poquito a poco y el runrún de instalarme en África se hizo cada vez más “potente”. Con varios amigos y mi chico (que habían estudiado “Empresariales” e “Informática”) estuvimos pensando y elaborando varios proyectos hasta llegar al definitivo. Todo ello tardó más de dos años…

¿Qué tipo de empresas se instalan en África?

Parecía ser, según nos íbamos informando, que más allá del norte africano las empresas españolas se habían dirigido en los últimos años a Sudáfrica, donde el éxito con la exportación agroalimentaria y de bienes de equipo había sido notable. También los sectores de energía, las infraestructuras de transporte o agua, eran algunos de los que ofrecían mayores oportunidades de negocio para las empresas españolas ubicadas en África. En lo que se refería a nuestra futura empresa, ésta se dedicaría a los sistemas informáticos y de comunicaciones, y se implantaría en Senegal. Pues, este país se situaba  entre los estados del mundo que más habían mejorado sus indicadores junto a Uganda, Mauritania, Benín, Kenia, etc. En ella, sólo trabajarían mujeres víctimas de abusos generalizados, lo que les permitiría abrirse un futuro con sus hijos al ganar un sueldo que les permitiría emanciparse. En efecto, las mujeres allí suelen estar relegadas a los roles tradicionalmente constituidos. Contraen matrimonio muy joven, siendo una gran parte de estas uniones polígamas, cuyo objetivo es el de tener una importante descendencia. Más del 20 % de las niñas sufren mutilaciones genitales y la mayoría de las mujeres en Senegal no tienen oportunidades en lo que se refiere a la educación. Si bien la constitución senegalesa afirma que “hombres y mujeres son iguales ante la ley” y prohíbe la discriminación por motivos raciales, religiosos, sexuales, de clases o idiomas, en la realidad no obstante, la discriminación contra las mujeres se produce de forma generalizada, sobre todo en las zonas rurales.

El gobierno no actúa para que se apliquen las leyes de antidiscriminación. Por todas esas razones, queremos crear las condiciones para que las mujeres africanas puedan vivir de manera digna en sus países de origen. Así pues, presentamos nuestro proyecto a COFIDES, quien nos dio respuesta sobre cómo obtener los recursos para un proyecto internacional utilizando, por una parte, nuestros propios recursos para la financiación del proyecto de inversión en países emergentes o en desarrollo y, por otra, gestionando por cuenta del Estado,  los fondos FIEX y FONPYME,  creados para financiar proyectos de inversión en el exterior con independencia del grado de desarrollo del país para el cual esté destinado el proyecto. Pues, hay que saber que esta sociedad mercantil actúa siempre bajo un criterio de riesgo compartido. Con lo cual, tanto el inversor privado como la compañía que ofrece capital para invertir en el exterior, deben aportar un volumen de recursos determinado para una inversión ligada a un proyecto. Esta sociedad es miembro fundador de EDFI, una asociación que consta de 15 instituciones bilaterales de financiación a países en desarrollo, así como de la Red Española del Pacto Mundial. Todavía nos quedan muchas cosas por ver y hacer, pero ya hemos ido varias veces hasta el lugar donde estará implantada nuestra futura empresa, y ya falta menos para ver nuestro sueño realizado y poder ayudar así a un colectivo de lo más vulnerable: las mujeres.