El aislamiento térmico, una necesidad más y más grande con el paso de los años

A nadie os sorprenderá que digamos que España es un país de temperaturas extremas. Y es que esa es una de las realidades más absolutas de todas cuantas rodean a nuestro país. Hay muchos ejemplos que lo pueden manifestar y de algunos de ellos vamos a hablar a lo largo de los párrafos siguientes. Lo que os podemos asegurar es que es mejor no tirar de estereotipos a la hora de hablar de nuestro país como un lugar en el que el calor es el único protagonista de nuestro clima. No es así ni mucho menos. Un año natural es muy largo y deja muchas situaciones climáticas diferentes en los distintos puntos de los que se compone la geografía nacional.

En una noticia que publicó el portal web Xataka, se hablaba de lo que se conoce como las 3 neveras de España, los 3 lugares en los que se registran temperaturas más gélidas y que ponen de manifiesto que en nuestro país también hace mucho frío.

  • El primero de esos lugares es el municipio alcarreño de Molina de Aragón, que es un verdadero congelador y que es bastante famoso a nivel nacional precisamente por este asunto.
  • El segundo de los puntos gélidos de este país es Posada de Valdeón, en la provincia de León, una de las zonas más frías de nuestro país y que tiene bastante competencia solo teniendo en cuenta algunos de los municipios de su provincia o región.
  • El tercero de los lugares de los que queremos hablar es Tuc de la Llança, en Lleida, que en la noche de Reyes del año 2021 llegó a registrar una temperatura de 34 grados bajo cero, un récord absoluto en nuestro país.

Por otro lado, y como no podía ser de otra manera, también tenemos que hablar de calor, un calor que es extremo en muchas ocasiones en nuestro país. Y buena prueba de ello es la noticia que vamos a compartir con todos vosotros y vosotras a continuación y que es propiedad del portal web del diario El País. Venía a decir que la España peninsular había roto su techo de calor en un mes de diciembre al haberse alcanzado los 29’9 grados en las localidades de Málaga y Coín. Como podéis ver, en España puede haber situaciones de lo más diversas y las personas tenemos que estar preparadas para hacerles frente en nuestro hogar. En caso de no estarlo, podemos prepararnos para no sentirnos nada bien en nuestra propia casa.

Con todos los datos sobre la mesa, es hora de pasar a comentar cuáles son las alternativas que tenemos en España para evadirnos en la medida de lo posible de ese calor y frío durante los meses en los que más extremas se encuentran las temperaturas. La mejor de las opciones consiste en proporcionar a nuestros hogares el mejor aislamiento posible. Esto es lo que nos va a ofrecer una mayor calidad de vida y la sensación de que esas temperaturas extremas no condicionan nuestro día a día. Cuando sí que lo hacen, nuestro bienestar está puesto en jaque y no es fácil enfrentarnos a nuestra rutina. Aislar nuestras viviendas es por tanto una necesidad que siempre debemos tener en consideración.

Aislar la vivienda del calor o frío extremos que padecemos en España es una necesidad cada vez más grande en muchos de los municipios y ciudades que componen la geografía nacional. En Crearsur Aislamientos, una entidad especializada en acometer proyectos de este tipo sin reformas, nos han indicado que la demanda de proyectos de este tipo ha aumentado por dos razones: la edad avanzada de muchos de los edificios que se encuentran en nuestro país y que fueron construidos sin los sistemas de aislamiento idóneos y el aumento cada vez más generalizado de las temperaturas que padecemos en España durante los meses de verano.

La gente quiere la máxima de las comodidades para sus hogares y esto pasa en muchas ocasiones por reforzar o instalar los sistemas de aislamiento. No cabe la menor duda de que se trata de una cuestión que va a fortalecer nuestro bienestar en el hogar, un tipo de bienestar del que nos hemos preocupado especialmente desde la irrupción de la pandemia en nuestro país, allá por el mes de marzo de 2020, y que muchas personas ya han ido incorporando a lo largo de todos estos años a sus hogares, siendo ya reconocibles los beneficios que eso ha supuesto para su rutina habitual y para su vida en términos generales.

El aislamiento es un aliado de primera calidad para evitar la dependencia que tenemos de elementos como la calefacción y el aire acondicionado, que son energías que nos parecen muy necesarias cuando hace mucho calor o mucho frío, respectivamente, pero de las que se puede prescindir al menos en parte. Si nuestra vivienda está aislada, son muchos los argumentos por los cuales podemos dejar de depender de elementos como de los que estamos hablando. Y eso lo vamos a notar de manera positiva sobre todo a la hora de pagar las facturas de la luz y el gas sin que ello vaya a suponer un decrecimiento en nuestra calidad de vida o bienestar.

Una noticia positiva para el cuidado de nuestro planeta 

Como no podía ser de otra manera, esto tiene una influencia de lo más positiva en nuestro medioambiente. Del mismo modo en que reducir la dependencia de los combustibles fósiles en nuestros vehículos hace posible que colaboremos en la lucha contra la degradación de nuestro entorno, usar en menor medida la calefacción o el aire acondicionado hará posible que estemos colaborando con otro granito más en esta lucha, una lucha noble y en la que todas y cada una de las personas que formamos parte de este mundo tenemos reservado un papel. Cumplir con ese papel y hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitar que nuestro mundo siga en la UCI es nuestra obligación y es ineludible.

La verdad es que nos encontramos en un momento muy delicado en lo que respecta a este asunto. Todos los expertos apuntan que estamos en unos años en los que se va a determinar si existe una mejora posible en el cuidado de la salud del planeta o si, por el contrario, la situación es irreversible y tenemos que conformarnos con que el planeta dure lo que tenga que durar. Lo cierto es que es un buen momento para que cualquier persona, con independencia de su situación personal o sus circunstancias socioeconómicas, tiene que aportar algo en este sentido para garantizar el futuro de las generaciones que están por venir.

No debemos olvidarnos de la importancia del aislamiento acústico 

El aislamiento térmico no es el único importante sobre el que tenemos que centrar nuestra atención. Existe otro tipo, que es el aislamiento acústico, que va a generar también una serie de beneficios muy positivos para los seres humanos que habiten una vivienda que disponga de él. El ruido que se genera en determinados espacios, especialmente en las grandes ciudades, puede ser muy perjudicial para las personas que se encuentran en ellas. Por tanto, es imprescindible que nuestras viviendas cuenten con una herramienta necesaria para hacer posible que el ruido del exterior no se note en el interior de las mismas. Sin duda, esta puede ser una de las cuestiones que marque la diferencia entre una vida cómoda y caracterizada por el bienestar y otra en la que domine exactamente lo contrario.

El aislamiento acústico tiene una serie de ventajas fundamentales para lo que respecta a la salud mental. Porque, no nos engañemos, vivimos en una sociedad en la que es muy fácil padecer problemas como la depresión, la ansiedad o el estrés. El ruido tiene una culpa muy grande en lo que tiene que ver con la aparición de estos problemas en muchas personas y, por tanto, la instalación de diversos sistemas dedicados a impedir el paso del ruido del exterior a nuestro hogar es fundamental. La verdad es que estamos hablando de una cuestión que ya no solo es importante, sino que es necesaria para intentar mejorar la salud mental de una sociedad que merece mucho más en este sentido.

Hay que tomarse en serio todo lo que está relacionado con los aislamientos para el hogar. Ya hemos visto por qué tienen una importancia tan grande en la consecución de una vida que sea cómoda y con la que todos y todas podamos sentirnos felices. No somos felices si tenemos frío en casa o si tenemos que depender en demasía de la calefacción con el desembolso económico que ello supone. O si nos invaden los ruidos de la calle, que dependiendo de donde vivamos pueden ser simplemente molestos o directamente generarnos un problema mental. Todos estos asuntos deben ser resueltos y, además, a la mayor brevedad posible. No tiene sentido que alarguemos nuestras incomodidades en el hogar. No estaríamos colaborando con nuestra felicidad y la de las personas que viven con nosotros si optamos por eso.

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