La buena imagen es clave para ganar la confianza del cliente

Estamos habituados a escuchar que la imagen es un elemento importantísimo a la hora de que otras personas generen una primera impresión de lo más positiva sobre nosotros. Dicha primera impresión suele generarse por aspectos que saltan a la vista: manera de vestir, de oler e incluso determinados aspectos físicos.

Centremos nuestra atención en estos últimos. El físico es un elemento sustancial a la hora de conquistar a otros en el terreno laboral o empresarial. Por eso hay que cuidarlo. Al contrario de lo que muchos estaréis pensando, no hace falta ser una espectacular diva o un tipo fuerte. Simplemente se trata de presentar una imagen aseada de nosotros mismos. No hace falta nada más.

La dentadura es uno de esos aspectos que pueden contribuir a conseguir una imagen impoluta de uno mismo. Imaginemos a una persona a la que le falten algunas piezas dentales. ¿Se confiaría de la misma manera que en otra que mantiene una boca perfectamente cuidada y blanca? No. Eso, en el ámbito empresarial, implica una serie de pérdidas que pueden ser fatales para el negocio que estemos intentado defender. Por eso es tan importante mantener cuidado nuestro cuerpo y nuestra cara, empezando por los dientes.

Una situación como la descrita anteriormente me ocurrió hace unos años. Regento una empresa dedicada a la venta de seguros para automóviles y de hogar desde hace un par de décadas y, en el periodo de tiempo comprendido entre los años 2010 y 2012 noté una pérdida de la confianza de la gente en servicios como los que yo proporcionaba. Al principio pensé, como probablemente hubiera pensado todo el mundo, que el asunto guardaba relación con la crisis económica que padecía un país como el nuestro. Sin embargo, y tras la charla de alguno de mis empleados y compañeros, comencé a comprender que la cosa iba mucho más allá.

Las empresas de la competencia estaban sufriendo los azotes de la crisis pero no tanto como lo venía padeciendo la mía. De ahí que yo pudiera entender que hubiera algún trasfondo en la situación que nos incumbía a nosotros. Según lo que me comentaban mis compañeros, el hecho de que mi boca presentara la falta de algunas de mis piezas dentales  (que se habían ido desprendiendo a causa del escaso cuidado que les dedicaba) resultaba demoledor para que los clientes y los socios depositasen su confianza en mí.

¿Es triste que la sociedad funcione así? Ese es otro debate, porque lo que hay que conseguir es adaptarse a las exigencias que demanda la actualidad. Y estas implican el mantener una imagen intachable de cada uno de nuestros órganos externos. Dentro de ello, los dientes tienen una importancia suprema.

Una alternativa ideal para encumbrar mi imagen

A través de Internet descubrí una clínica dental llamada Caredent Albacete, especializada en resolver cualquier problema que tuviera que ver con dientes. Lo que yo necesitaba era implantarme nuevas piezas dentales que me hicieran recuperar la mejor de mis sonrisas. Gracias a eso ya tendría la primera de las razones por las cuales sería posible que mis clientes y mis socios depositasen su confianza en mí y en mi empresa. Carendent Albacete era una alternativa más que válida para ello.

Así ha sido. Después de sobrepasar el año 2012 y comenzar a acudir a la clínica de manera periódica para someterme a una serie de tratamientos, las cosas cambiaron por completo. El aspecto de mi boca cambió con el implante de diferentes piezas dentales. Eso me hizo ganar enteros en lo que a mi apariencia física se refiere y por ello he conseguido darle un impulso más que necesario a mi negocio.

He recuperado la confianza de la gente y por tanto los beneficios han aumentado. Todo ello y la recuperación (lenta, pero real) de la economía me hacen ser optimista para el futuro. Mi imagen personal también pondrá su granito de arena para que todo siga funcionando como realmente queremos.