‘Irasshai’ es una palabra japonesa que significa ‘pase aquí’ o ‘bienvenido’, con un sentido de cercanía o familiaridad. Se utiliza habitualmente en los negocios para dar la bienvenida a los clientes. Por eso, en Irasshai, te damos la bienvenida.

Los negocios tradicionales y familiares resultan entrañables y preferibles por el trato cercano con el cliente y el cuidado que ponen en todo lo que hacen, ya que el hecho de sentir el negocio como algo suyo personaliza totalmente las relaciones comerciales y la preocupación por estar en todos los detalles, lo que nos hace sentir bien tratados y totalmente atendidos como usuarios.

Por contraste, en ocasiones parece que las grandes empresas o los pequeños negocios que crecen se despersonalizan y pierden la identidad que los generó, creando la sensación en el cliente de frialdad o incluso dejadez en las relaciones directas con el personal, ya que muchas veces tratamos con el último eslabón de una cadena de mando cuyos propósitos y cuidados se fueron perdiendo por el camino.

Muchas empresas no parecen ser conscientes de que el cliente, si bien no siempre tiene la razón, como reza el dicho, sí es el factor más importante de nuestro modelo, a quien va dirigido finalmente nuestro producto, diseñado desde la idea inicial pensando en sus necesidades o en cómo hacer su vida más fácil generándole unas nuevas. Caen en la despersonalización y la incoherente falta de interés en el potencial consumidor, yendo en detrimento de sus propios intereses.

Irasshai se centra en aquellos negocios que, grandes o pequeños, mantienen el interés por el usuario de los servicios que ofrecen, y mantienen con él un trato cercano y atento, acompañados por la calidad de sus productos y trayectoria de éxito.

Seleccionamos periódicamente empresas destacadas en su sector, las estudiamos de cerca y analizamos su recorrido, ideario, valores y señas diferenciales, asegurándonos de ofrecer a nuestros lectores una relación de marcas y lugares fiables a los que dirigir su atención.

Nuestros valores, como nuestro nombre, están basados en los modelos de negocio japoneses, cuya productividad entraña en realidad un sistema de fuertes principios que sustentan el secreto de su éxito: implicación de los empleados fomentando el trabajo de por vida (a través de la remuneración equitativa, promociones por antigüedad, haciéndolos socios…), valorar las relaciones comerciales y los procesos de negociación como el punto más importante de su actividad, el respeto como principio fundamental (del espacio y la propiedad del otro), optimización de los recursos reduciendo los costes del producción al mínimo posible (principio de austeridad), valoración de los recursos humanos, creencia en la posibilidad de mejora continua (“siempre se puede hacer mejor”), preocupación por el bienestar del personal y su estabilidad laboral, atención centrada en los procesos y no tanto en los resultados (la velocidad es más importante que la perfección), análisis de los tipos de problemas en los que puede caer la empresa (errores a corregir) y altas dosis de creatividad, muy por encima de cualquier plagio.

Bienvenidos a Irasshai.

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